Se ha iniciado, así, un delicado proceso que exigirá todo el cuidado y esmero de nuestros capataces: la crianza y envejecimiento, que se realiza por el sistema de "Criaderas y Soleras", consistente en sacar pequeñas cantidades de vino de las botas de Solera -que contienen el más viejo-, rociarlas con vino de la 1ª Criadera, ésta con vino de la 2ª Criadera y así sucesivamente, conforme a las más viejas tradiciones que permiten la homogeneización y el mantenimiento inalterable de la calidad de nuestros vinos.

Todo un mundo de cuidados y silencios que sale al exterior para hacernos vivir momentos felices, entrañables, alegres.

Finos, amontillados, olorosos, pedro ximénez, brandies y vinagre de solera comparten este peculiar sistema de crianza, más largo, complicado y costoso que el de añada, y exclusivo del sur.