Para que los vinos generosos de Pérez Barquero adquieran las magníficas cualidades que los distinguen, a la contextura albariza del suelo, a la riqueza y finura de la uva y al clima único de Andalucía, es necesario añadir un proceso de envejecimiento natural.

En las Bodegas -verdaderas Catedrales por su estructura, quietud y magnificencia-, después de una rigurosa selección, se "rocía" el vino en botas de roble americano alineadas en cachones.